
Hasta donde puede llegar una juventud enferma, en una sociedad permisiva.
El día sábado 22 de noviembre fallece en la ciudad de Río Grande, Fernando Uribe, por una brutal golpiza de una patota días anteriores.
Se me rompe el alma saber que quedaron sueños sin cumplir, proyectos sin realizar, de un joven de solo 22 años, y ni hablar de la familia que queda destrozada.
Hay dos detenidos por la golpiza que le causó la muerte a Fernando Uribe. Solo 18 y 21 años de edad tienen estos agresores.
¿Cómo llegamos a esto?
¿Por qué la decadencia de la juventud?
¿Durante cuántos años estuvimos escondiendo la basura bajo la alfombra?
Como sociedad, creo que fuimos cediendo lugar a estos flagelos, y hoy solo vivimos las consecuencias de un país enfermo, de un mundo enfermo que sólo hace la vista a un lado y pretende tapar con un dedo el sol.
Particularmente como argentinos, creo que no logramos aprender de nuestra historia, de nuestros errores.
No pretendo defender ni mucho menos a los agresores, es que la culpa no es de unos pocos. Me duele también pensar que esos jóvenes llevaran de por vida el peso de una muerte, que quizás tampoco vean cumplirse sus sueños y proyectos.
Es tiempo de tomar cartas en el asunto, y no solo en este caso en particular, sino en lo que nos viene enfermando durante varias generaciones… la indiferencia y autosuficiencia entre otras cosas.
Tengo 24 años, y ésta no es la sociedad en donde quiero ver crecer a mis hijos, y es por ello que me propongo hacer mi aporte para que los valores que preservan a la humanidad como tal, perduren.
¿Vos que vas a hacer?







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